España: Gasto Insuficiente en Dependencia y Desigualdades Territoriales, Revela Fedea

Un análisis reciente llevado a cabo por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha puesto de manifiesto que España destina una proporción de su Producto Interno Bruto (PIB) considerablemente inferior a la atención a la dependencia en comparación con sus vecinos europeos. A pesar de los recientes avances y el aumento de la financiación estatal, persisten significativas brechas territoriales en el acceso a estos servicios esenciales, lo que genera un sistema fragmentado y desigual para los ciudadanos que requieren asistencia.

El estudio, elaborado por expertos de la Universitat Pompeu Fabra y Fedea, compara la situación española con la de otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), revelando que España invierte solo entre el 0.9% y el 1% de su PIB en cuidados de larga duración, muy por debajo del promedio del 1.8% de la OCDE y de porcentajes que alcanzan el 3% o 4% en naciones del norte de Europa. Esta falta de inversión resulta particularmente preocupante dada la creciente esperanza de vida y el rápido envejecimiento de la población española. Además, el informe destaca que el sistema se apoya en gran medida en el cuidado informal, principalmente proporcionado por mujeres en el ámbito familiar, lo que representa un costo social y económico subestimado. A pesar de la reducción del denominado "limbo de la dependencia" (personas con derecho a prestaciones que no las reciben), a mediados de 2025 más de 280,000 personas seguían en espera de valoración o la implementación de sus ayudas. Esta problemática se agrava por la descentralización del sistema, que ha originado diecisiete modelos distintos de atención, generando disparidades en la oferta de servicios y la intensidad de la asistencia entre las comunidades autónomas.

El informe también subraya que, aunque el sector de la dependencia ha demostrado ser un importante motor de empleo, con más de 700,000 trabajadores, enfrenta problemas estructurales como salarios bajos, elevada temporalidad y una marcada feminización, además de una creciente dependencia de la mano de obra inmigrante. Para garantizar la calidad asistencial y la sostenibilidad del sistema, es fundamental mejorar las condiciones laborales y la capacitación del personal. Fedea concluye que el principal reto es transitar hacia un modelo más equitativo, autosuficiente y menos dependiente del cuidado informal. Esto implica asegurar una financiación estable y previsible, establecer mecanismos homogéneos de acceso en todo el país y evaluar de forma sistemática la calidad de los servicios.

La visión de un futuro en el que el gasto público en dependencia converja con los estándares europeos, estimándose entre el 1.8% y el 3% del PIB para 2050, subraya la urgencia de adoptar una estrategia nacional basada en la evidencia. El objetivo primordial es garantizar que el derecho a la atención a la dependencia sea una realidad para todos los ciudadanos, sin importar su lugar de residencia, y adaptándose a las particularidades de cada territorio, promoviendo así una sociedad más justa y solidaria.