Aumento de la tuberculosis en Europa y España a pesar del descenso global
A pesar de un descenso global del 2% en la prevalencia mundial de la tuberculosis, esta grave enfermedad infecciosa ha visto un resurgimiento en Europa, con un preocupante aumento del 8.3% en España. Ante esta situación, los especialistas de la Sociedad Española de Epidemiología y la Fundación Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona (fuiTB) han manifestado su inquietud, señalando que los objetivos establecidos por la Organización Mundial de la Salud no se están cumpliendo.
El informe global de la OMS para 2025 revela una reducción del 2% en la incidencia, alcanzando 10.7 millones de casos, y una disminución del 3% en las muertes, con 1.23 millones de fallecimientos. Sin embargo, la tuberculosis persiste como la principal causa infecciosa de mortalidad en el planeta. La meta de la Estrategia Fin de la Tuberculosis de la OMS de reducir la incidencia un 50% para 2025 se mantiene inalcanzada, con una reducción neta del 12% entre 2015 y 2024. Además, ciertas regiones han visto un incremento en la tendencia de casos tras la pandemia de coronavirus. En España, el Ministerio de Sanidad ha reportado 4,270 casos autóctonos en 2024, un incremento del 8.3% respecto al año anterior, con una tasa de 8.8 casos por cada 100,000 habitantes. Los hombres constituyen el 64.4% de los afectados y la mitad de los casos corresponden a personas nacidas fuera del país. Aunque la tasa de notificación general ha bajado un 17% desde 2015, se observa una tendencia ascendente desde 2021, con cuatro comunidades autónomas superando ya las cifras de ese año.
El aumento de casos es notablemente mayor entre menores de 15 años y en individuos de origen extranjero, lo que, según el Ministerio de Sanidad, complica la gestión de la tuberculosis debido a los cambiantes patrones de vulnerabilidad y las dificultades de seguimiento. Los expertos de la SEE y la fuiTB enfatizan que este incremento afecta principalmente a las poblaciones más desfavorecidas. Este panorama dificulta gravemente la consecución del objetivo de reducir la incidencia en un 50% para 2025 y un 80% para 2030, subrayando la urgencia de integrar la prevención y el control de la tuberculosis en las políticas sanitarias y sociales.
Es crucial reconocer que la tuberculosis es una enfermedad prevenible y curable. Por ello, es imperativo priorizar su atención en las agendas de salud pública y social. Esto implica fortalecer las estrategias de prevención, considerando las crecientes desigualdades sociales, e implementar medidas como estudios de contactos, detección temprana en grupos de riesgo y programas de adherencia al tratamiento, en estrecha colaboración con los servicios sociales. Solo a través de un enfoque integral y una inversión significativa podremos evitar que la epidemia en Europa se agrave, especialmente en un contexto de conflictos, desplazamientos poblacionales y desafíos como la farmacorresistencia y el cambio climático.
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