La psicóloga Aurora López explica cómo revivir la chispa en las relaciones de pareja

En el complejo entramado de las relaciones sentimentales, no es raro observar cómo algunas parejas, a pesar de gestionar su vida cotidiana y responsabilidades con notable eficiencia, experimentan una profunda sensación de distancia emocional. Esta situación, donde la organización y la rutina parecen ser los únicos lazos, lleva a que el vínculo afectivo se debilite hasta casi desaparecer. La psicóloga Aurora López profundiza en esta paradoja, explicando que, aunque funcionalmente perfectas, estas uniones carecen de una conexión íntima, limitando sus interacciones a aspectos prácticos y superficiales. A través de su experiencia, López ofrece una perspectiva clara sobre las diferencias entre la desconexión emocional y la monotonía, además de proporcionar estrategias para revitalizar la pasión y el entendimiento mutuo, desafiando los mitos arraigados del amor romántico que a menudo distorsionan las expectativas de una relación saludable.

La psicóloga experta en dinámicas de pareja, Aurora López, describe esta problemática como un escenario en el que la pareja “umple bien con sus roles y funciones” pero fracasa en compartir sus “mundos internos”. Esto implica que los pensamientos, anhelos, o temores personales de cada individuo permanecen inexpresados, reduciendo la interacción diaria a la mera logística y gestión del hogar. La experta señala que las conversaciones de estas parejas suelen ser superficiales, girando en torno a asuntos domésticos o desahogos externos, y muestran un interés mínimo por el estado emocional del otro. Esta falta de profundidad genera un sentimiento de soledad, incluso estando acompañados, y se manifiesta en una disminución del afecto, la validación y el apoyo mutuo, llevando a interacciones automáticas y a la reducción del tiempo compartido.

Resulta crucial diferenciar entre la desconexión emocional y la simple monotonía. López explica que la desconexión se caracteriza por una escasez de intimidad afectiva, mientras que la monotonía, aunque implica una rutina, no siempre rompe el lazo. En este último caso, ambos miembros de la pareja aún desean conectarse, pero la inercia o la comodidad han tomado el control, resultando en un aburrimiento generado por la repetición de las mismas dinámicas, sin que exista una herida profunda que haya dañado la relación. Por lo tanto, si el vínculo no ha sufrido un quiebre significativo, existen métodos para reavivar la intimidad y la pasión. La psicóloga propone varias estrategias que implementa en sus terapias, diseñadas para fortalecer la cercanía emocional. Una de ellas es la programación de “citas” específicas para “actualizar los mapas de amor”, lo que implica conversaciones donde se exploran los deseos, miedos, expectativas y desafíos actuales del otro, reconociendo que las personas evolucionan con el tiempo. Otra técnica es la creación de “rituales de conexión”, pequeños gestos diarios que refuerzan lo emocional, como saludos afectuosos al reencontrarse y momentos para escucharse atentamente. Finalmente, la experta enfatiza la importancia de “nutrir lo positivo”, expresando regularmente admiración y reconocimiento mutuo, lo que contribuye a un ambiente de aprecio y valoración dentro de la relación.

La percepción de una pérdida de la chispa no surge de manera espontánea, sino que está profundamente ligada a la historia personal de vínculos de cada individuo y a cómo conciben el amor. Aurora López subraya que quien asocia el amor con la intensidad de las emociones, puede interpretar la calma y la estabilidad como aburrimiento. Si la persona ha construido su relación sobre la base de la adrenalina inicial del enamoramiento, es posible que al madurar el vínculo y asentarse las emociones, sienta que “yas no es lo mismo”. En las sesiones de terapia, también se abordan las expectativas, con el objetivo de identificar y desmantelar los mitos del amor romántico que impactan negativamente en el bienestar de la pareja. Conceptos como “el hombre siempre desea sexo”, “la media naranja” o “el amor todo lo puede”, son identificados como fuentes comunes de conflictos en la consulta. La meta final no es “renegociar”, sino “conocer y transformar” estas creencias arraigadas, permitiendo una comprensión más realista y saludable del amor.