Grupo Albertia logra la acreditación CHROME en diez de sus centros, impulsando la calidad del cuidado a personas mayores

Grupo Albertia ha logrado un hito significativo al certificar diez de sus residencias con el distintivo de 'centros libres de sujeciones químicas', siguiendo los rigurosos Criterios CHROME establecidos por la Fundación Maria Wolff. Este enfoque innovador tiene como meta fundamental elevar la calidad de vida, la seguridad y la atención a los adultos mayores, con especial énfasis en aquellos que enfrentan el desafío de la demencia. La implementación de la metodología CHROME conlleva una notable disminución en el uso de psicofármacos, así como mejoras sustanciales en los síntomas conductuales y psicológicos, y una reducción significativa en las caídas, tal como se detalla en un estudio clínico reciente publicado en JAMDA. Este estudio, que evaluó a 410 personas con demencia en residencias de Grupo Albertia, subraya la efectividad de esta estrategia. Los resultados más destacados del estudio incluyen una reducción del 65% en el uso de antipsicóticos, un 49% en antidepresivos, una disminución considerable en el consumo de benzodiazepinas, y mejoras en síntomas como alucinaciones, apatía, estados depresivos, agresividad, trastornos del sueño y apetito. Adicionalmente, se observó una reducción del 40% en las caídas, un indicador crítico en el ámbito residencial.

Los Criterios CHROME, concebidos por la Fundación Maria Wolff, facilitan la identificación y prevención del uso inadecuado de psicofármacos que actúan como sujeciones químicas, promoviendo una prescripción más precisa, individualizada y justificada, especialmente en individuos con demencia que exhiben síntomas conductuales o psicológicos. Reconociendo que ciertas manifestaciones de comportamiento pueden ser influenciadas por el entorno, la comunicación, el dolor, el malestar emocional o necesidades no expresadas, CHROME aboga por una evaluación exhaustiva antes de considerar tratamientos farmacológicos. El propósito es distinguir cuándo una indicación clínica es clara y cuándo es posible intervenir a través de ajustes ambientales, acompañamiento profesional, terapias no farmacológicas o modificaciones en la organización de los cuidados. Este modelo reemplaza el enfoque sintomatológico por una valoración estructurada, donde diversos profesionales como médicos, enfermeras, gerocultores, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, psicólogos y directivos colaboran en el seguimiento de cada caso. La intervención no farmacológica es primordial, abarcando la adaptación del entorno, la personalización de actividades, la optimización de la comunicación, la gestión del dolor, la revisión de rutinas y el soporte emocional, permitiendo así respuestas más ajustadas a las circunstancias individuales de cada persona.

La certificación obtenida por los centros de Grupo Albertia se sustenta en auditorías externas e independientes que verifican el cumplimiento de los criterios establecidos, asegurando objetividad, seguimiento y una mejora continua en la calidad asistencial. Este sistema avanza hacia una cultura asistencial transparente, medible y orientada a resultados, ofreciendo a los equipos una valiosa herramienta de aprendizaje y revisión constante de su práctica diaria. Para Grupo Albertia, la adopción de CHROME representa un avance significativo en la consolidación de entornos residenciales que son más seguros, personalizados y respetuosos con la dignidad de las personas mayores. Esta acreditación afianza su compromiso con la innovación en el cuidado, la excelencia asistencial y la mejora continua en la atención a la tercera edad.

Este logro del Grupo Albertia no solo es un testimonio de su compromiso con la excelencia en el cuidado de los ancianos, sino que también establece un estándar valioso para el sector. Al priorizar el bienestar integral y la dignidad de cada individuo, la implementación de metodologías como CHROME nos recuerda la importancia de un enfoque humanizado en la atención geriátrica. Es un llamado a la acción para toda la comunidad de cuidado a adoptar prácticas que promuevan la autonomía y la felicidad de nuestros mayores, demostrando que la innovación y la empatía pueden ir de la mano para construir un futuro más luminoso para las personas de la tercera edad.