Los efectos invisibles de la guerra: el peaje psicológico para los corresponsales

Los periodistas que cubren conflictos bélicos, a menudo llamados los 'ojos del mundo', pagan un alto precio emocional y psicológico por su trabajo. Más allá de los peligros físicos evidentes, estos profesionales enfrentan una lucha interna, una 'batalla invisible' que impacta profundamente en su bienestar mental. Un reciente estudio, que examina las condiciones de seguridad de los periodistas españoles en áreas de conflicto, subraya esta realidad al revelar que más de la mitad de ellos experimenta síntomas de estrés postraumático. Este hallazgo resalta la urgente necesidad de abordar el impacto psicológico de la cobertura de guerra y de implementar medidas de apoyo adecuadas para estos valientes comunicadores.

Jaime León, corresponsal de la Agencia EFE en Irán, describe cómo la mente se adapta a la constante amenaza de bombardeos, normalizando una situación excepcional. Lo que al principio generaba una gran ansiedad, con el tiempo se convierte en parte de la rutina diaria. La preocupación por las explosiones, la falta de refugios seguros y la necesidad de estar siempre alerta son aspectos con los que debe convivir. A pesar de esto, muchos corresponsales se definen como estando "bien", aunque admiten sentirse agotados y estresados, conscientes de que esta realidad afecta su salud mental, pero inmersos en la vorágine de su labor.

Guillermo Azábal, otro corresponsal de EFE en Israel, comparte una experiencia similar. Tras varias semanas de cobertura intensa, su cuerpo sufrió una bajada de defensas que lo obligó a tomar un descanso. Los médicos atribuyeron sus síntomas a un estrés crónico, un recordatorio físico del peaje que cobra la guerra. Azábal distingue entre la adrenalina del trabajo en el campo y la vulnerabilidad que siente al regresar a casa, donde la incertidumbre y la amenaza persistente invaden su espacio personal.

Expertos como Silvia Ubillos, catedrática de Psicología Social de la Universidad de Burgos, explican que la exposición continua a eventos traumáticos mantiene a los periodistas en un estado de vigilancia permanente. Este estado de "supervivencia" lleva a un desgaste constante, manifestándose en ansiedad, estrés, angustia e incertidumbre. Lo más preocupante es que estos síntomas se "normalizan" dentro de la profesión, lo que impide que muchos busquen la ayuda necesaria, a pesar de la existencia de tratamientos y terapias efectivas para superar el trauma.

La experiencia de Rosa Meneses, quien fue herida por un disparo mientras cubría la guerra en Libia, ilustra la importancia de la seguridad física y psicológica. Tras su recuperación, Meneses se ha dedicado a concienciar sobre la necesidad de una mejor formación y asistencia para los periodistas antes, durante y después de su misión. Leire Iturregui, coautora del informe mencionado, aboga por la implementación de protocolos de acogida y apoyo psicológico en los medios de comunicación, reconociendo que el regreso a casa puede ser tan desafiante como la propia cobertura.

Es fundamental erradicar el mito del periodista de guerra como una figura invulnerable, capaz de soportarlo todo. Esta percepción dificulta que los profesionales admitan sus debilidades y busquen apoyo. Guillermo Azábal enfatiza que, aunque logren continuar su trabajo después de un impacto cercano, el estrés postraumático es una realidad palpable para la gran mayoría. Además, la precariedad laboral, especialmente para los periodistas freelance en medios hispanos, exacerba estos riesgos, obligándolos a asumir costos personales que ninguna institución debería permitir.

En resumen, la cobertura de conflictos bélicos impone una carga psicológica inmensa a los periodistas. A pesar de su resiliencia, es crucial que los medios de comunicación y la sociedad reconozcan y aborden la salud mental de estos profesionales. Garantizar su bienestar no solo es una cuestión ética, sino que también asegura la continuidad de su invaluable labor de informarnos sobre las realidades más crudas del mundo. Proteger a quienes nos informan es proteger el derecho a la información.